En un conflicto familiar (separación,
divorcio, herencia etc) tienen cabida en primer lugar muchísimos sentimientos,
rabia, dolor, amor, odio, traición, etc, que el mediador debe manejar
hábilmente para reconducirlos y así poder hacer que las partes lleguen a un
entendimiento. En la mayor parte de los supuestos, las partes deberán seguir en
contacto, hijos comunes, padres, familiares , etc, por ello esa solución o ese
acuerdo que logren será bueno para ellos, será el mejor, primero porque para
llegar a ese acuerdo habrán tenido que vaciar sus sentimientos, volcarlos y
superarlos, ponerse en el lugar del otro, o pedirse perdón, lo que hace que
ellos mismos se sientan más seguros y mejor que cuando acudieron al servicio de
mediación y segundo porque lo deciden ellos y no un tercero, esto hace también
que sea fácil de cumplir.
Muchas veces cuando una decisión es
impuesta por un tercero, las partes pueden cumplirla o no, cuando dos personas
llegan a un acuerdo tras una mediación, están convencidas que es lo mejor para todos, y por tanto el llevar a cabo
dicho acuerdo es mucho mas fácil
Habitualmente nos encontramos con
familias encontradas, por una herencia, por un divorcio, por miles de problemas
cotidianos que nos afectan a todos, la mediación en estos casos es un éxito, aunque
no se llegue a un acuerdo, puesto que en el transcurso de las sesiones las
partes habrán podido hablar, algo que normalmente no han hecho antes de
iniciarla, esto es lo que ha hecho que poco a poco la mediación familiar tenga
cada vez más éxito, que las partes ante un problema familiar busquen un
mediador que les ayude, y que cada vez se recurra mas a este tipo de mediación.
Eso si a mi juicio el mediador debe
ser honesto consigo mismo al igual que con los mediados, si el mismo observa un
desequilibrio entre las partes, una figura dominante, una figura excesivamente
introvertida, etc, debe suspender de inmediato la mediación, los acuerdos
alcanzados por las partes, con miedo, o tan solo con la finalidad de resolver
el problema a corto plazo, a largo plazo abocaran a un problema mayor, por eso
es importante en estos casos la figura del mediador.
La mediación familiar se está
convirtiendo a día de hoy en un verdadero puente a la comunicación, siendo una
alternativa real a este tipo de procesos que deterioran gravemente las
relaciones familiares, los que creemos en el, debemos continuar empujando en
este sentido, porque en un breve espacio de tiempo, será una realidad que la
mediación familiar, sea el principal método de resolución de conflictos.
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