Desde el año 2008 hemos
escuchado continuamente que la crisis hay que entenderla como una oportunidad.
Muchas veces, este planteamiento no deja de ser una mera llamada al optimismo.
Pero otras, probablemente las menos, no deja de ser una gran verdad. En este
sentido, muchas organizaciones entienden que si quieren conseguir resultados
distintos deben recorrer caminos diferentes y explorar nuevas vías que les
permitan obtener ventaja competitiva cuando el camino de la normalización
económica termine.
En este sentido, la
incorporación de la Mediación como herramienta de gestión puede ser un
interesante componente dentro de este proceso de cambio que las empresas deben
ir asumiendo de cara a aumentar su competitividad.
Así, los primeros pasos que las
organizaciones están realizando en el uso de la Mediación se están encaminando
en las siguientes direcciones:
La primera es la incorporación
paulatina de la figura del mediador en los departamentos de atención al cliente.
Una de las consecuencias de la crisis es el aumento del grado de supervisión
por parte de las autoridades respecto a la relación comercial entre clientes y
empresas. Después de la crisis ya nada será igual en la relación con los
clientes cuya desconfianza ha aumentado exponencialmente. De esta forma, en determinados sectores, el peso creciente de
las asociaciones de consumidores como vehículo de presión está condicionando
dicha relación. No cabe ninguna duda que los conflictos generados entre
organizaciones y clientes requieren de una actuación diferente que facilite el
entendimiento y que, sobre todo, redunde en beneficio de todos: clientes,
empresas y sociedad.
La segunda oportunidad de cambio
tiene una visión interna. Las relaciones dentro de las compañías han cambiado
sustancialmente. Los recortes de empleo, la presión para obtener resultados,
las rebajas salariales… han condicionado enormemente las relaciones laborales
dentro de las empresas, creando un caldo de cultivo que propicia la aparición
continua de conflictos. La Mediación como herramienta de gestión de recursos
humanos está jugando un papel cada vez más importante dentro de las
organizaciones. Las empresas deben entender que la naturaleza de los conflictos
y la situación de los protagonistas son tan diferentes que no es suficiente con
las tradicionales formas de gestión de los problemas. Hoy se requiere una
actuación institucional por parte de las organizaciones mucho más estructurada
y operativa, con formas de hacer diferentes ante problemas y situaciones
nuevas.
Es cierto que los planteamientos
que proponemos requieren de una gran madurez por parte de los gestores de las
empresas…. Pero no es menos cierto que aquellos que están dando el primer paso
ya se están diferenciando… y ser diferente es uno de los ingredientes de la
competitividad….
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